El animal y su sociedad.

No creo acertado pretender cambiar nada mediante este sistema; las cosas cambian continuamente y no podemos ser dueños de su evolución. Es algo que se escapa de cualquier parámetro y en lo que únicamente perdura nuestra condición natural (al fin y al cabo somos, a pesar de todo, animales).

Si estamos aquí, dominando como especie, y criticando nuestro comportamiento es gracias a nuestra capacidad de agredir e imponernos, gracias a nuestra astucia en el engaño, a nuestra falta de escrúpulos en la traición, a nuestra capacidad de intuir las situaciones adversas que nos superan y huir cobardemente en vez de dar la cara,…y tantas otras actitudes que nos valieron para superarnos e imponernos ante la adversidad en el pasado animal del que somos fruto; por encima de otras ramas evolutivas de homínidos. Me olvidaba de la ira, el instinto asesino; cuanto nos a valido para salir adelante en el pasado.

 

Pero claro, la naturaleza no es justa, es natural, lógica. La justicia la inventamos como “arma” para formar sistemas sociales estables, sociedades, que , al final trasladamos a unas normas impuestas que consideramos el pilar del comportamiento en sociedad, impregnadas de moral socialmente positiva, y lógica en equilibrios entre derechos, deberes y sus limitaciones del individuo y comunidades respecto a la sociedad y los órganos que la representan y viceversa.

Pero el átomo es el individuo, ese animal amordazado por el sistema. No es de extrañar pues que el sistema adquiera el mismo carácter beligerante. Y claro, en este escenario se producen situaciones excepcionales de máxima presión que llevan al individuo poco domesticado a rebelarse despertando en sí su naturaleza animal, comportándose como tal y dejándose llevar por sus instintos. Un caso extremo es el animal que con un arma “primitiva”, tal que una pistola, mata a los que cree sus enemigos por ira, venganza, odio, celos, etc… (no es el caso del asesino profesional, éste es parte del sistema).

 

Y ¿qué ocurre después?. Normalmente el sistema lo neutraliza, apresa, juzga, y condena; pero él a sentido ya por una vez al menos la accesibilidad de lo prohibido y la capacidad de crear consecuencias de impacto en el sistema. Ha descubierto su poder. Era un ser anónimo, ahora no; sale en los medios de comunicación. Mucha gente sabe como se llama. Está en boca de muchas personas y es de interés general. Pasa de ser  un individuo más a ser el individuo en cuestión. Todo importa en él, sus frustraciones, su historia,… se le hace  seguimiento de los acontecimientos futuros, es portada de periódicos, de programas de radio y televisión, y entre tanto no dejes pasar la oportunidad de hacerte con este móvil de última generación con contrato en condiciones inmejorables. ¡Ah!, y además regalamos los dos primeros meses de cuota fija. Aunque si prefieres ser la envidia del barrio, tenemos el coche ideal; con una linea innovadora y juvenil a un precio que no puedes dejar pasar. Acércate al concesionario más cercano, esta oferta solo es válida hasta el 31 de Enero. ¡Date prisa!. Y si te gustan las vacaciones exóticas, has de saber……………

Si, claro que si, hasta de estas situaciones extremas saca provecho el sistema.

 

Y el individuo en cuestión, que actúa ya como animal derrotado dispuesto al papel de víctima de sí mismo y del sistema, ve que no se le aplica la venganza, sino el uso de la razón; nada que ver con el animal vencido, que mientras es devorado por su enemigo, vive intensamente su agonía y el saber su inevitable final. El definitivo.

 

El individuo es observado por siquiatras, médicos barios, asistentes sociales…. y él no sabe si está viviendo la realidad o es un sueño. El tiempo lo siente igual que antes, la comida sabe igual, la misma televisión, los mismos programas (hasta los que antes aborrecía, ahora siente alivio y seguridad al verlos), las mismas sonrisas a los mismos comentarios audaces, el calor es calor y el frío, frío da, su sudor tampoco parece haber cambiado; ¿seguirá estando vivo?. Sí, pero ya no podrá ser el mismo. Ha vivido intensamente, y posiblemente necesite entender lo que está pasando. Tal vez ahora se pregunte cosas que nazcan de su verdadera necesidad espiritual. Tal vez los ruidos de fondo que antes le llevaban a seguir el ritmo sin darse cuenta ahora sean simples y molestos ruidos a desechar. Tal vez necesite preguntarse por su propia existencia, por el sentido de las cosas, de los comportamientos. O tal vez busque el sentido de todo en la naturaleza de la que hemos evolucionado. O, como es muy frecuente, se entregue a las respuestas de una religión de manera incondicional.

De cualquier manera su escala de valores ha sido trastocada, y ni la sociedad es la misma para él, ni la presión del sistema surgirá el mismo efecto en su integridad.

Y aunque la mayoría de los individuos no hayamos llegado a un comportamiento tan primitivo nunca, sabemos que somos de la misma naturaleza.

No es el individuo social el que padece postrado en el lecho de muerte, es el animal el que lucha  por aguantar un golpe de pulmón más, y el siguiente, y el siguiente,….. teniendo en todos la sensación de ser el definitivo; hasta que es el animal el que muere.

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