CAMBIO DE SIGLO Y DE MILENIO


ENUMERAR UNIDADES

A lo largo del año 1999 se mantuvo en la mente de los ciudadanos de medio mundo, aunque fuese de manera vaga, la posible trascendencia, con qué intensidad y en que aspecto, del cambio de milenio.
En la mayoría de los medios de comunicación, así como, en el convencimiento de la mayoría de los ciudadanos fieles al calendario occidental, se dio por hecho que el cambio de milenio, de siglo y de año, sucedería en la Noche Vieja del 1999-2000. Y solo muy pocos sostenían que sucedía en la Noche Vieja del 2000-2001 (entre los que me incluyo, y espero que vosotros también).

La mayor parte de las movilizaciones para celebrar este evento por parte de instituciones multinacionales, gobiernos y todo tipo de organismos dispuestos a ello, se hicieron en 1999-2000. Lo que para mi uso de razón, implicaba un error de la civilización en conceptos matemáticos simples de una trascendencia que, a mí personalmente, me costó mucho tiempo creer y digerir.

No voy a tratar el lado sociológico de este suceso, que se las trae. Solo pretendo tratar la cuestión matemática que hizo posible esta confusión entre el aspecto gráfico de la numeración utilizada y los valores matemáticos que representa.

A primera vista, se trata simplemente se suponer, o asumir, el hecho de que al cambiar de carácter en la cuarta cifra que identifica al nuevo año ( 1_ _ _ – 2_ _ _ ), implicaba que se cambiaba de milenio porque el carácter que representa a los milenios había cambiado, cuando en realidad se cambia al último año del milenio que ahora representa el nuevo carácter, pero que sigue siendo el mismo milenio que años atras, el segundo milenio.

O, de la misma manera, implica cambiar de siglo, de manera que, así como la cifra de las decenas de siglo cambia, también cambiamos de siglo, pero siempre una unidad de siglo más de lo que representen los caracteres correspondientes a siglos (19 _ _-20 _ _ =>19-20 corresponde a siglos 20-21) Y resulta que, lo que transciende en las vidas del conjunto social es, esa primera y superficial impresión (cambio de carácter => cambio de etapa); como en la mayoría de los casos.

Pero basta con semejar el tiempo al espacio. Por ejp. en un metro de los que todos tenemos en casa:

el centímetro 100 es parte del primer metro
el 200 es parte de segundo metro
el milímetro 2000 es parte del centímetro 200, y por lo tanto, del segundo metro; concretamente es el último milímetro del metro 2.

Solo hay que trasladar estas distancias a tiempo.

Pero algo tan elemental es a la vez , para el que no esté dispuesto a pararse a analizarlo, tendiente a interpretación equívoca; basándose en el momento en el que se cambia de carácter en la cifra de millar.

El método de numeración pretende agrupar las unidades en conjuntos, los conjuntos en conjuntos de conjuntos de segunda generación, estos en conjuntos de tercera, …. Y así indefinidamente.
En realidad, la base de este método es la adicción. Pero, mediante operaciones de rango superior, conseguimos reducir los caracteres necesarios a un nº finito, y si queremos, muy reducido.

NO ES LO MISMO TRANSCURRIR 2000 AÑOS DESDE UNA FECHA CONCRETA, QUE ENTRAR EN EL AÑO 2000 CONTANDO A PARTIR DE DICHA FECHA.

Es importante distinguir entre el punto de la recta real que corresponde a un valor concreto numérico; y el intervalo concreto correspondiente a un elemento “unidad”, docenas, millares, Pi, siglos, naranjas, toneladas, familias, et…, intervalo al que nos referimos, especificando o no en qué subintervalo nos fijamos y con que precisión lo hacemos. La diferencia fundamental en este aspecto es que en el segundo procedimiento, el número concretado tiene identidad cuantitativa propia y nos estamos situando en ella, mientras que el primer procedimiento solo representa una división o distinción en la que el número solo representa una frontera sin cuerpo alguno más allá de su identidad numérica dentro de una métrica y como cualquier otro punto de dicha métrica.

Bueno, me apetecía dejarlo caer, pues me sorprende que se hablase tan poco de este asunto con lo escandaloso que fue.

Siempre me quedó la sensación de que se guardó un silencio cómplice en el mundo de la pedagogía y los matemáticos.

Saludos y gracias por leerme.

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